Ex alumnos

Testimonios

TANTO POR AGRADECER EN ESTOS 40 AÑOS – FAMILIA AGÜERO.

Vienen a mi memoria un sin número de vivencias, en mi paso por el Instituto cuando fui estudiante, que me ayudaron a crecer y me formaron entre juegos, travesuras y trabajo.

La señorita Graciela Dande, en Jardín, con sus enormes ojos que parecían adivinar lo que hacíamos en esos ratos de “siestita”. La Señorita Estela Belascuain con su amplia sonrisa y la paciencia del mundo escuchándonos leer y enseñándonos las primeras normas de convivencia. La Señorita Nena Cejas, con los ojos cerrados nos haría conocer lugares asombrosos al contarnos sus cuentos, impulsándonos a leer por placer. La Señorita Yolanda Romero que me hizo conocer y respetar a nuestros próceres con incalculables concursos en el grado.

La Señorita Negrita Zelarayan, con su voz  de locutora afianzando con juegos y problemas la matemática de 5°. La Señorita Susana Sánchez con sus oportunos consejos me guio para valorar el sentido de la amistad. La Señorita Pucho Ruesjas con su humor y visión de madre, me cobijo en mis primeras rebeldías de casi adolescente.

Sin duda, mis recuerdos más entrañables son de quien fue como una madre para mi, en estos años de mi niñez, la Señorita Yolanda Toledo, con su voz pacifica nos impulsaba a cuidar los detalles de prolijidad y orden: “a la orilla niños…” y hace unos años atrás me enseño a hacer mi trabajo con el mismo empeño y perfección que cuando fui niña.

Por esto, porque el instituto es para mí una familia con miles de recuerdos y anécdotas, y por todo lo que me dio en formación humana y cultural es un deseo ferviente de prosperidad para que con el mismo empuje que tiene desde sus inicios siga aportando a nuestros hijos su virtud y sus ciencias.

FAMILIA AGÜERO.

MEMORIAS DE MARIA VALERIA CASTILLO

Pareciera que el tiempo se ha detenido y fue ayer cuando comencé a transitar un largo camino por las aulas de ni querido Instituto Vocacional. Jugué al jardín con toda la alegría propia de una niña deseosa de compartir y aprender. iQue rápido paso un año!.

En primer grado esperaba por mí una maestra con mayúscula que dijo si al sacerdocio de la educación, me refiero a la Señorita Estela Belascuain que junto a su hermana Lita ilustraban mentes y corazones en las aulas del Instituto Vocacional.

Fueron muchas las maestras que dejaron en la impronta de la calidad moral e intelectual, entre ellas, las Señorita Yolanda, Nena, Susana, Negrita, Pucho y Ana, y así entre estudio y travesuras, alegría y porque no tristeza me fui despidiendo de mi niñez para crecer.

El secundario asomaba como una ventana a lo desconocido. ¡Cómo no recordar a mi querido rector Profesor Brizuela que con su docencia en el alma y sus arraigados valores supo marcar en mi el camino a seguir! Cuantos gratos momentos, cuantos anhelos, cuantos recuerdos, los guardo a todos en lo profundo de mi corazón.

El secundario sin percatarme de ello iba llegando a su fin, con tristeza me despedía de este querido Instituto que supo cobijarme con amor bajo su techo, lIeno de esperanza mi mente y enriqueció mi espíritu con los firmes conceptos morales que en adelante regirían mi vida. Por delante me esperaba
un gran reto: La Universidad ¡que distinto fue todo! La responsabilidad era cada vez mayor, asumirla implicaba madurar, pensar en el mañana y sobre todo en mis padres sin cuya ayuda y apoyo incondicional no hubiera podido hacer realidad el sentido de mi vocación.

Mi paso por la universidad estuvo signado por muchas vivencias, pero sin duda la que mas me enaltece como ser humano es haber portado la enseña nacional. AI egresar me aguardaba otra grata sorpresa; en el acto de colación recibiría diversas distinciones por mi desempeño en la facultad, mejor promedio de la carrera de procuración, de abogacía y de las carreras de grado, y además cerraría dicho acto con un discurso representativo de la promoción. ¡que mas podía pedir! Dios me había premiado de’una manera que jamás olvidaría.

Valeria Castillo.

FAMILIA ALMIRON

Nosotros elegimos para nuestros hijos el LV.C. por el valioso grupo humano que integra esta Instituci6n, por la importancia que para ellos tiene no s610 la educación sino también los valores morales y espirituales y por la gran responsabilidad con la que cuidan a nuestros hijos en un marco de respeto, disciplina y autoridad. En esta Institución también nos hemos sentido los
padres, participes en la educaci6n de nuestros hijos ya que siempre hemos sido escuchados y siempre hemos obtenido respuesta a nuestras inquietudes planteadas.

Por último debemos destacar que decidimos mandar a nuestros hijos al LV.C.porque los mejores momentos de nuestra infancia y adolescencia quedaron guardados en las aulas de nuestro paso por jardín de infantes, primario y secundario, recuerdos que ojala nuestros hijos guarden
el día de mañana como nosotros lo llevamos con cariño y nostalgia en el corazón.

ALEJANDRO JOSE MOLINUEVO

¡Que pronto transcurren los años!, aun me parece que fue ayer … cuando de la mano de mi madre llegaba tembloroso para formar parte de la familia del LV.C, como alumno de Jardín de infantes, dirigido por la Señorita Graciela Dande, quien seguramente desde el cielo escucha mi Agradecimiento como una oración, testimonio de cariño y de respeto a su memoria por tanta dedicación.

Es importante detenerme un instante… para recordar los hermosos años de la escuela primaria y reconocer lo que recibí de cada maestra: de la Srta. Estela, que dedico su vida para dar lo mejor de si para el enriquecimiento moral de tantas generaciones, que abraz6 el apostolado de la docencia sin exigir nada a nadie. También llevo en mi corazón el recuerdo de las Srtas. Yolanda, lita, Sara, Negrita, Susana, Anita y a la querida directora Yaele; todas persona rectas, capaces y bondadosas que me regalaron la transparencia, el compromiso y la fidelidad de sus enseñanzas.

Pienso… y vienen a mi mente anécdotas que viví en las aulas junto a mis compañeros, y que quedaran grabadas por siempre en un lugar único y privilegiado. Con que alegría esperaba el Día del Estudiante en el marco de la primavera y luego ya la finalizaci6n del año lectivo, que sin duda alguna me producían algo de nostalgia. Y así lleg6 el Séptimo gado 7°, en el que tuve el honor de hacerme acreedor a la “Cinta al Merito”, distinci6n que se daba a los mejores promedios.

Y… lleg6 el gran día, el ingreso a la secundaria; fue un momento inolvidable,
Firmemente adherido a mi corazón. que nervios!, cuando desfilaba por el patio central, atestado de curiosas miradas y buscando entre el gentío a mis padres que exteriorizaban su alegría con sus aplausos. las emociones se sucedían, especialmente el reencuentro con la mayoría de los que fueron compañeros en los grados. Cursaba 3° año, cuando participe en los “Juegos Florales” que organizaba el instituto desde el año 1975, bajo la direcci6n del departamento de lengua, en la persona de la profesora Susana Calder6n de González, María Elvira Tolra y otros; en ese evento recibí un medalla de plata al ser premiado mi trabajo: Cuento “El Explorador”.

Sin duda alguna para mi el deporte ocup6 un lugar de privilegio. Fui capitán del seleccionado de futbol del Instituto, con el cual participamos en diversos intercolegiales, logrando el primer puesto en el año 1985. Como no destacar en mi vida de estudiante secundario, los hermosos campamentos que dirigía el profesor Carlos Raiden, donde viví momentos que dejaron un sello indeleble de recuerdos.

Se aproximaba 5° año y me espantaba el hecho de separarme de mis compañeros, de pensar que debíamos dejar las aulas del querido Instituto, de que no volvería a usar mas mi uniforme cotidiano, a pesar de que siempre protestaba por la corbata, pero … mi verdadero temor era el alejamiento. Otra etapa de mi vida lleg6 a su fin, fueron 5 años de lucha firme para encontrar la palanca que me ayudo a entender que la entrega al llamado de Dios debe ser total, con extrema confianza y sin reservas.

Mi secundario continua, de cierta manera, en el grupo de compañeros y amigos con los que crecimos juntos y aun seguimos compartiendo cálidas reuniones. Con ellos recordamos siempre con mucha admiraci6n a nuestro “Inolvidable” compañero y amigo “Pablin”, un ser humano integro y bueno como pocos, que fue llamado a la Casa del Padre para prepararnos
el camino del abrazo final con el Creador.

Todo me parecía que terminaba pero … no fue así. No tuve tiempo a pensar porque ya iniciaba otra etapa, muy distinta a las otras. Quedo atrás el niño, el adolescente convertido tan rápido en un joven adulto, con responsabilidades mayores. Ingrese en la universidad, en un mundo completamente diferente al que estaba acostumbrado.

Pasaron los años y ya profesional retorno a este establecimiento donde (nacieron hermosos sentimientos, para que mis hijos pueblen las aulas con el destello de vida en sus ojos, el mismo que tuve yo en la época de estudiante.

El lema del instituto lo dice todo:”Amor, Virtud y Ciencia”. Soy el producto de el, que me entrego una escala de valores, que en lo operativo salvaguardo el equilibrio social y que es el punto de referencia para el logro del bien común. ¡Muchas gracias!

TRISTAN MOLINUEVO

Querido LV.C.: En esta circunstancia vuelven a mi memoria los recuerdos más lindos de mi vida. En el I.V.C. conocí personas que jamás olvidare: la Srta. Graciela en jardín, la Srta. Estela en 1° Grado (es increíble pero también fue maestra de 3° grado de mi padre), en 2° la Srta. Yolanda (Ie decíamos “La Baja” porque en 7° teníamos otra Srta. Yolanda que era “La Alta”), en 3° la Srta. Nena, en 4° a la Srta. Pucho, en 5° la Srta. Negrita y en 6° la Srta. Anita; las maestras especiales (Charito, Olguita, Mary, Manuelita, el querido Prof. Pepe y Carlos, Raiden), las conserjes Elena, Gringa y Juanita que estaba en el kiosco.
Espero no olvidarme de ninguno. Después vino el secundario (me gustaría volver), que bien la pasábamos! Todos eran muy buenos: profesores, preceptores. No los nombre a todos porque tengo que ser breve y tengo tantos recuerdos de ellos… Ahora elegí para mis hijos la misma escuela para que puedan disfrutar y aprender en sus aulas lo mismo que yo. Saludos para todos y un abrazo grande.

CARTA DE ALUMNOS DE 3° AÑO DE POLIMODAL

Parece mentira que ya han pasado tantos años, todavía guardamos en nuestra memoria esos dulces recuerdos que llenaron de alegría nuestra niñez, que nos hicieron crecer y aprender tantas cosas, como jugar, dibujar, leer y escribir y sobre todo a compartir, respetar, valorar y seguir
siempre adelante. En tus aulas ese aroma a sabiduría, inundo nuestras mentes para hacer de nosotros hombres y mujeres de bien. Siempre supimos que encontraríamos tantas cosas, que no ayudarían a
seguir el camino a un mundo desconocido, donde el día de mañana podremos decir con orgullo que gracias a vos, nuestros sueños pudieron cumplirse.
Sabemos que será difícil dejarnos volar pero debes tener la certeza y la confianza de que todo lo que hiciste no lo olvidaremos; recordaremos a nuestros maestros, profesores, amigos y grandes compañeros con los que compartimos tristezas y alegrías, y a las musas inspiradoras, creadoras
de este Gran Hogar, que con su enorme amor abrió sus brazos para cobijarnos y ayudarnos a ser lo que somos. Por eso decimos querido Instituto que aquí, en tus aulas, están guardados nuestros sueños, cantos, travesuras y nostalgias y será imposible olvidarte el día que nos vayamos.

Alumnos de 3° año – Nivel Polimodal – Egresados 2004

VOLVER A SENTIR

Por que supiste darme las enseñanzas mas puras, los entrañables amigos, las emociones mas fuertes a 35 años con el alma acongojada hoy te evoco I.V.C.
Mucho tiempo ha pasado, tantas cosas han cambiado pero en mi quedaron prendido los recuerdos mas gratos, y ahora vuelven de la manos de mis hijos, que tanta dicha me dan, al pasar por los mismos lugares donde tantas veces me vi; y uno es feliz como ese niño que se agita en mi memoria para traerme en recuerdos un pedazo de mi ser… para pintar de tiza mi presente y jugar el sueño de volver; en el sol de cada madrugada, con el canto de la aurora en mis oídos…. aquellos tiempos de nuevo conjugar.

Juan Carlos Granado


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